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Festival Mawazin 2010 de ritmos del mundo en Rabat
Este mayo, viajar a Marruecos será como dar una vuelta a la música del mundo. Entre el 21 y el 29 de mayo, 1.500 artistas de 50 países se darán cita en el Festival Mawazine 2010 de Rabat, toda una explosión de talento musical a tan solo dos horas de avión de Madrid y Barcelona. Y lo más importante: desde solo 28 euros, volando en aerolíneas low cost comopor ejemplo, Air Arabia.
B.B. King, Mika, Elton John, Sting, Carlos Santana y Julio Iglesias son algunos de los artistas de esta novena edición, que también hace especial hincapié en la música africana y oriental. La sensualidad del Líbano estará representada por voces como las de Elissa o Myriam Faris; Ismaël Lô hará vibrar el escenario con sus ritmos senegaleses y el pop rock marroquí demostrará una vez más su buena salud.
Además de buena música, la ciudad de Rabat ofrece a sus visitantes muchos otros intereses. Es difícil resistirse a la luz mediterránea de sus playas, al bullicio de sus zocos (Souk el Sebat y Souk Tehti) o al encanto de rincones como la muralla morisca, la Torre Hassan o el Jardín Andaluz. Si todo esto no fuera suficiente, está la riquísima gastronomía local. Incluso los menos románticos se dejarán conquistar por un buen plato de cous cous o de tajine casero.
Para los amantes del lowcost, la mejor noticia son los precios. Air Arabia y Jet4you ofrecen vuelos a Casablanca desde 28 y 29 euros por trayecto, respectivamente. Además, del centenar de conciertos programados en el Festival Mawazine, 28 son totalmente gratuitos. Ya no hay excusa para no regalarse una escapada a la orilla sur del mediterráneo.
- Festival Mawazin 2010, ritmos del mundo
- Dónde: En Rabat (Marruecos)
- Cuándo: del 21 al 29 de mayo de 2010
- Entradas: gratis para 28 de los conciertos. El resto, entre 300 y 600 dirhams (27 – 53 euros)
- Vuelos: desde 28 euros en compañías lowcost como Air Arabia y Jet4you
5 Jardines para perderse en Paris
Posted by Viajares in Turismo, Vacaciones, Viajares on March 4th, 2010
En cuanto llegues a Paris en vez de besar el suelo como un Papa cualquiera, en el primer quiosco o librería que encuentres, compra, por la módica cantidad de 0,35€, L’OFFICIEL DES SPECTACLES y tendrás en la mano casi casi toda la información actualizada que necesitas.
Paris tiene 5 parques o jardines que NO puedes perderte y en los que puedes perderte
PARC ANDRÉ CITROËN, ocupa el gran espacio de la antigua fábrica Citroën. Limita con el Sena directamente; dentro del parque puedes montarte en un globo y ver Paris desde arriba. Es muy grande y moderno, y tiene cantidad de rincones donde perderte o hacer picnic.
Rue de la Montagne de la Fage (15e) Mº Balard
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PARC DE BERCY. Ocupa los antiguos almacenes de compra y venta de vino; conserva los raíles de las vagonetas que transportaban los alcoholes. Es también grande con muchos árboles. Desde allí puedes cruzar el Sena por la pasarela peatonal Simone de Beauvoir.
41, rue Paul-Belmondo. (12e) Mº Bercy
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JARDIN DE CLUNY. Pequeño y supercéntrico. Reproduce un jardín medieval (está junto al Museo de la Edad Media) Allí comparten espacio estudiantes de la Sorbonne, gente mayor del barrio, criaturas jugando… ¡Vida parisina! ¡Barrio Latino !
En el cruce del Boulevard Sain-Michel y del Boulevard Saint-Germain (6e) Mº Cluny-La Sorbonne
JARDIN DES PLANTES. Todo tipo de plantas, árboles y flores que puedas imaginar. Para caminar, para contemplar, para admirar, para retratar… Es un jardín abierto y amplio, que la gente de Paris cruza como si fuera una calle más).
57, rue Cuvier (5e) Mº Censier-Daubenton
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JARDIN DU LUXEMBOURG. Suntuoso y magnífico para sentarse y ver pasar el mundo. Lleno de turistas y de locales que van y vienen sin parar; de jubilados que juegan a ajedrez, de universitarios – la Sorbonne está al lado-; de estatuas; de flores. Un remanso de paz en el Barrio Latino.
Boulevard Saint-Michel junto a la Place Edmond-Rostand.(6e) RER Luxembourg
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El arte de viajar
Los viajes son un producto de consumo masivo más, sobre todo los de vacaciones o turísticos. Hay dos grandes categorías de viajes. En la primera, contratas sólo desplazamiento y hotel y lo demás es asunto tuyo, y en la segunda, están esos llamados “organizados” o en grupo, que incluyen trayecto, hotel, visitas “guiadas”, excursiones…Viajes del tipo: “Praga, cuatro días”, “Carnaval de Venecia”, “Fin de semana en New York”… Las agencias de viajes están literalmente empapeladas de anuncios así, e Internet rebosa de ofertas. Como en cualquier otro producto de consumo masivo, la cantidad hace que los precios sean razonables. Hay mil y una posibilidades, adaptadas a toda clase de clientes potenciales. Es una gran industria de dimensiones mundiales.
Pero en muchos casos, y en la mayoría de los viajes de “grupo”, la secuencia de acontecimientos puede ser decepcionante: barullo de aeropuerto y facturación, a veces retrasos, extraños horarios o enlaces, nueva confusión en el aeropuerto de destino, galopar hasta un autobús, larga espera en una recepción de hotel abarrotada de gente y maletas, instrucciones a veces severas del responsable de la expedición, insípidas comidas en común, rebañito remolón de monumento en monumento, sin tiempo para detenerse, para contemplar, para intentar comprender… o sin tiempo para las fotos, para los vídeos, excursiones atropelladas en las que te has de marchar de un lugar al cuarto de hora de haber llegado, “porque aún queda mucho por ver”… y todo más o menos así, con mayor o menor crudeza según cuánto hayas pagado. Queda el tiempo libre –a veces un solo día, o una mañana- que se convierte en un deambular sonámbulo por los lugares de moda en cada caso, compras de recuerdos y curiosidades locales, y de nuevo, al hotel, a formar porque ya sale el autobús que te devolverá al aeropuerto y volarás de regreso a casa…
Y es el momento de preguntar ¿qué has visto, que has descubierto en realidad de Praga, de Venecia, de Pekín o del lugar o lugares que sean?
Viajar es otra cosa, en apariencia semejante a lo que cuento, pero en realidad muy distinta. Viajar es un arte. El arte de descubrir con respeto y atención otra ciudad, otros paisajes, otra cultura, otra gente –quizás lo más importante, porque las ciudades son lo que es la gente que las habita. Por eso crece cada vez más el número de quienes viajan a su bola, sin depender de un grupo, sin integrarse en un “rebaño”.
Viajar es poder sentarse a contemplar, es poder preguntar sin prisas, es no tener “horarios”, es vagar por las calles, es hacer tus propios –aunque sean menudos- descubrimientos, los que no están en el programa del responsable del grupo ni en la guía turística que te habías comprado. Viajar es poder hablar con la gente, es visitar los mercados y “mercadillos”, los barrios que no son “turísticos”, es intentar vivir por unos días como viven los propios habitantes del lugar, la única manera de acercarse a sus propias percepciones.
Viajar requiere paciencia, auténtica libertad, auténtica curiosidad y sobre todo, mucho, mucho respeto. Porque estás en casa ajena.
Viajar es un arte. Intentemos aprenderlo
By Bartleby



