Archive for the ‘Viajeros’ Category
ICON A5, el avión anfibio plegable
Vas por la carretera y de vez en cuando ves pasar algún coche con bicicletas en el techo, un remolque con la moto acuática o incluso un barco o una moto, pero, ¿y si te encuentras a alguien con un avión plegable enganchado al coche? Pues eso es lo que la empresa ICON Aircraft ha conseguido: el espectacular ICON A5, un ultraligero anfibio de alas plegables, biplaza, por “apenas” 139.000 dólares.
Lo más destacado del ICON A5 es, sin lugar a dudas, su sistema de alas plegables. Así desaparece el típico problema de “y ahora, ¿dónde lo aparco?”. Además de su impresionante diseño, este avión cuenta también con GPS, pantalla LCD, MP3 y todas las comodidades que puedan desearse en un habitáculo muy parecido al de un automóvil de lujo, con la excepción de puede desplazarse tanto por el aire como por el agua.
Y si no contamos con licencia de piloto, no importa: en su página web nos dan toda la información necesaria para aprender a pilotar. Volar nunca había sido tan fácil.
Como niños
Como bandadas de pájaros. Aparecen en los aeropuertos entre octubre y marzo, son como aves de breves migraciones -uno de los signos de que es “temporada baja”-, como una nube de estorninos. Bandadas de lo que llamamos con piedad y corrección “tercera edad”.
Son los viajes del Inserso y similares. Jubilados, gente muy mayor, grupitos de mujeres gastadas y arrugadas –presumiblemente viudas o solteras irredentas-, parejas que ya han celebrado las bodas de oro, algún viejete “single”, personas de bastón, torponas, recelosas, inseguras si no están en el centro del grupo.
Por supuesto, no es la primera vez que me tropiezo con ellos. Pero hace unos días, en el aeropuerto de Tenerife Norte, fui literalmente “atropellado” – y conmigo los primeros viajeros que intentábamos facturar en Vueling con destino a Málaga- por una ruidosa bandada de ancianos y ancianas que bajo el mando de una señora gorda, de uniforme azul y pancarta de no sé que “mundo senior”, se hizo con el poder en las filas, acumuló personas y maletas en desorden frente a los mostradores y daba absurdas e inútiles instrucciones a gritos a su tropa… ¡un espectáculo!
Los que no formábamos parte de ese enredo de equipajes y voces, aguardamos pacientemente a que acabara aquello. Alguien abría su maleta en el último momento, alguien no encontraba su documentación, alguien se había de hacer repetir tres veces a dónde debía dirigirse para embarcar, alguien…
Gritones, perplejos, arracimados… Confieso que experimenté complejos sentimientos: había irritación, curiosidad, vergüenza ajena –yo también soy mayor-, ternura… Y es que, como le dije bromeando a la muchacha del mostrador cuando al fin llegó mi turno, son como niños, y aquello era como una escena de guardería a la hora de la merienda. La muchacha sonrió y me dio ventanilla en una de las primeras filas. Así que fui de los últimos en embarcar y pude contemplarlos a placer, otra vez agolpados ante la puerta del finger.
Contemplé sus andares cansados y sus actitudes inseguras, sus gestos gregarios, de rebaño en un territorio extraño, oí sus conversaciones banales, me fijé en el aire “antiguo” de casi todos –ellos y ellas-, en el porte, las ropas, el equipaje de mano, como si fuesen los viajeros de un tren de hace treinta años, con bolsas de plástico y tartera y bocadillo. Lo que queda de un país de ayer empujado al hoy. Pero merecen comprensión y respeto. Son nuestros viejos y viejas, que cuando se hacen visibles, en grupo, resultan tan extraños en este mundo que adora lo cool, la juventud, el glamour…
Son como niños, niños grandes perdidos en la selva del presente.
Cuando aterrizamos en Málaga, ¡aplaudieron!
By Bartleby
Grandes viajes: la expedición Malaspina
No sabemos lo que tenemos en casa. Es fácil que a personas amantes de los viajes y las aventuras les sea familiar el nombre de Thomas Cook, el de Humboldt, el periplo de Darwin en el “Beagle” y muchos otros nombres y hechos de famosos viajeros del pasado.
¿Quién conoce a Alejandro Malaspina y la expedición que lleva su nombre, que recorrió el mundo de 1789 a 1794?
Alejandro Malaspina, napolitano de origen y José Bustamante, capitanes de la Marina, zarparon de Cádiz comandando las fragatas “Atrevida” y “Descubierta” con la intención de recorrer todos los entonces extensos territorios de América y el Pacífico bajo la corona española pero, sobre todo con el propósito de incrementar el conocimiento de las características geológicas, botánicas, de fauna, de clima, culturas y costumbres. Una expedición que había aprobado y financiado Carlos III, el rey ilustrado, ya al final de su vida. A bordo iban algunos de los mejores científicos y naturalistas, dibujantes y cronistas de aquellos años.
Una expedición que fue, en realidad, una vuelta al mundo porque tras llegar a Río de la Plata, las Malvinas y la Patagonia, doblaron el Cabo de Hornos y recorrieron toda la costa del Pacífico, llegando hasta Alaska –allí, un glaciar lleva el nombre de “Glaciar Malaspina”- La expedición llegó a las Marianas, a Manila, a Nueva Zelanda, Sidney y otras islas, volvió a pasar el cabo de Hornos y regresó a Cádiz. Habían pasado cinco años. ¡Eso sí que es un viaje!
Bajo el impulso y el afán de saber, el impulso de la Ilustración, la expedición Malaspina acumuló una valiosa información y muestras de especies vegetales, minerales y fauna, se realizaron numerosas observaciones científicas y astronómicas, se trazaron cartas náuticas y, en resumen, se culminó un proyecto científico de gran altura.
Por desgracia, y como tantas veces ha sucedido –y aún sucede entre nosotros-, las intrigas políticas y eclesiásticas –la Inquisición- llevaron a Malaspina a la prisión, y casi toda la información y saberes acumulados quedó en el olvido, cuando no destruido.
Hasta 1885 no fue publicada en España la reseña de aquel viaje. Aún hoy muy pocos saben de él y de sus logros. ¡Qué país!
By Bartleby
El arte de viajar
Los viajes son un producto de consumo masivo más, sobre todo los de vacaciones o turísticos. Hay dos grandes categorías de viajes. En la primera, contratas sólo desplazamiento y hotel y lo demás es asunto tuyo, y en la segunda, están esos llamados “organizados” o en grupo, que incluyen trayecto, hotel, visitas “guiadas”, excursiones…Viajes del tipo: “Praga, cuatro días”, “Carnaval de Venecia”, “Fin de semana en New York”… Las agencias de viajes están literalmente empapeladas de anuncios así, e Internet rebosa de ofertas. Como en cualquier otro producto de consumo masivo, la cantidad hace que los precios sean razonables. Hay mil y una posibilidades, adaptadas a toda clase de clientes potenciales. Es una gran industria de dimensiones mundiales.
Pero en muchos casos, y en la mayoría de los viajes de “grupo”, la secuencia de acontecimientos puede ser decepcionante: barullo de aeropuerto y facturación, a veces retrasos, extraños horarios o enlaces, nueva confusión en el aeropuerto de destino, galopar hasta un autobús, larga espera en una recepción de hotel abarrotada de gente y maletas, instrucciones a veces severas del responsable de la expedición, insípidas comidas en común, rebañito remolón de monumento en monumento, sin tiempo para detenerse, para contemplar, para intentar comprender… o sin tiempo para las fotos, para los vídeos, excursiones atropelladas en las que te has de marchar de un lugar al cuarto de hora de haber llegado, “porque aún queda mucho por ver”… y todo más o menos así, con mayor o menor crudeza según cuánto hayas pagado. Queda el tiempo libre –a veces un solo día, o una mañana- que se convierte en un deambular sonámbulo por los lugares de moda en cada caso, compras de recuerdos y curiosidades locales, y de nuevo, al hotel, a formar porque ya sale el autobús que te devolverá al aeropuerto y volarás de regreso a casa…
Y es el momento de preguntar ¿qué has visto, que has descubierto en realidad de Praga, de Venecia, de Pekín o del lugar o lugares que sean?
Viajar es otra cosa, en apariencia semejante a lo que cuento, pero en realidad muy distinta. Viajar es un arte. El arte de descubrir con respeto y atención otra ciudad, otros paisajes, otra cultura, otra gente –quizás lo más importante, porque las ciudades son lo que es la gente que las habita. Por eso crece cada vez más el número de quienes viajan a su bola, sin depender de un grupo, sin integrarse en un “rebaño”.
Viajar es poder sentarse a contemplar, es poder preguntar sin prisas, es no tener “horarios”, es vagar por las calles, es hacer tus propios –aunque sean menudos- descubrimientos, los que no están en el programa del responsable del grupo ni en la guía turística que te habías comprado. Viajar es poder hablar con la gente, es visitar los mercados y “mercadillos”, los barrios que no son “turísticos”, es intentar vivir por unos días como viven los propios habitantes del lugar, la única manera de acercarse a sus propias percepciones.
Viajar requiere paciencia, auténtica libertad, auténtica curiosidad y sobre todo, mucho, mucho respeto. Porque estás en casa ajena.
Viajar es un arte. Intentemos aprenderlo
By Bartleby
Alojarse en una caravana del Circo Raluy
Ya es posible convertirse temporalmente en miembro de una troupe de circo. Dormir en la caravana, participar de la vida ambulante circense, presenciar los ensayos, y ver en definitiva lo que pasa entre bastidores. Todo gracias a una buena idea del famoso Circo Raluy, que ha puesto en marcha lo que sus responsables han denominado un ‘hotel sobre ruedas’. Este nuevo servicio, que acaba de ser inaugurado en Barcelona, consiste en alojarse en un carromato del año 1939 que ha sido restaurado y adaptado para acoger huéspedes.
Desde el Circo Raluy, que mantiene la estética de principios del siglo XX, aseguran que los huéspedes tendrán entrada libre a los espectáculos y, “de forma facultativa, podrán participar en alguna de las actividades rutinarias del circo”, como ensayos, recepción del público, etc. “Una fantástica oportunidad para los verdaderos amantes del circo de observar el día a día de la vida nómada de los artistas, sin renunciar a las comodidades que ofrece un alojamiento en hotel”, añaden.
Descenso de un 3,6% de turistas en el mes de octubre en España
España recibió en el mes de octubre 4,6 millones de turistas internacionales, un 3,6% menos que en el mismo mes de 2008. Este descenso de visitantes se ha venido observando a lo largo de todo el año, siendo impossible emular ya a estas alturas los índices del año anterior. Llevamos 46,7 millones de turistas, lo que significa una caída del 9,3% respecto al acumulado de los diez primeros meses del año.
En octubre 2009 los visitantes de Reino Unido han sufrido un fuerte retroceso, nada menos que un15,9%, mientras que las llegadas desde Frrancia se incrementan en un ligero porcentaje.
La Comunidad de Madrid experimenta un crecimiento significativo de turistas respecto el año pasado. En concreto un 27,3%, gracias a la favorable evolución de sus principales mercados: Francia e Italia.
Ya para terminar, en el estudio (pdf), se observa que los turistas en alojamientos no hoteleros se mantuvieron estables, si bien los que utilizaron la vivienda alquilada aumentaron un 6,8%



