Tepotzotlán es una de las localidades que visitamos en nuestro viaje con niños a México. Se trata de una ciudad preciosa a unos 50 kilómetros de la Ciudad de México en la que destaca principalmente la presencia del Museo Nacional del Virreinato.
Tepotzotlán es una de las localidades que visitamos en nuestro viaje con niños a México. Se trata de una ciudad preciosa a unos 50 kilómetros de la Ciudad de México en la que destaca principalmente la presencia del Museo Nacional del Virreinato.
Visitar el Castillo de Burriac en familia es un plan estupendo de un día desde la capital catalana que permite gozar de una caminata en la naturaleza con el premio de unas vistas excepcionales sobre la costa del Maresme, muy cerca de Barcelona en dirección norte.
El Museo Nacional de Antropología en la capital de México es un centro que acumula tal cantidad de información y piezas históricas que es tan magnífico como inabarcable en una única visita. Es parecido a lo que sucede al penetrar en grandes museos como El Prado en Madrid o el Louvre de París. Es imposible saborear toda su oferta expositiva de una tacada. Así que recomendamos ver lo más representativo o lo que a uno a priori sabe que le gustará más, dejando irremediablemente algunas obras y salas atrás sin prestar una atención que seguramente merecen. Nosotros en este caso teníamos muy claro qué queríamos ver (la Piedra del Sol) en el MNA de México.
El conjunto de Teotihuacán con sus pirámides es uno de los sitios más interesantes que ver en un viaje a México con niños. La historia del lugar es muy sorprendente y la subida hasta lo alto de la Pirámide del Sol toda una experiencia llena de emoción. A continuación te contamos nuestra experiencia familiar visitando Teotihuacán, la Ciudad de los Dioses.
En La Provenza francesa los caprichos de la historia han querido que se conserven de forma excepcional dos grandes monumentos de la época romana. Hablo del anfiteatro romano conocido por Les Arénes y el templo de la Maisón Carrée. Son una auténtica joya del pasado romano al sur de Francia. Si estás pensando en una vista a Nîmes anota bien estas dos obras del ingenio romano en tu agenda viajera pues sería inexcusable no detenerse a contemplarlas un buen rato.
Visitamos Calafell y una de las cosas que más nos gustó fue retroceder en la historia hasta encontrar a nuestros primos hermanos íberos que se instalaron aquí hace miles de años. Y es que por lo visto no somos los primeros en visitar la población de Calafell en la Costa Daurada. La espectacular playa de Calafell nos encantó, pero descubrir las trazas milenarias de la localidad nos sorprendió muchísimo.
En la última población de Cataluña, en los cerros que dominan las tierras de Vinaròs en la frontera entre Tarragona y Castellón se alzaba el poblado ibérico conocido con el nombre de la Moleta del Remei. Fuimos a conocerlo con los niños y pasamos una mañana bien entretenida aprendiendo sobre nuestros antepasados y su forma de vida.
Quién sabe si los íberos habitantes de la zona antes de la llegada de los romanos ya se relamían los bigotes con los langostinos y las galeras tan sobresalientes y famosas de la costa. Lo que sí se conoce es el acierto en la elección del lugar en el que se asentaron, en la vertiente sur de la Serra del Montsià. Desde aquí gozaban de una excelente perspectiva sobre el Delta del Ebro, la desembocadura del río Sénia y sobre la extensa planicie de Vinaròs.